Muchas veces queremos solucionar nosotros mismos nuestros problemas. Y eso es algo muy loable. Pero,¿has pensado lo que podrías adelantar y mejorar pidiendo ayuda?
 
Disfrutemos con esta conocida fábula, que explica perfectamente cómo podemos aumentar los beneficios pidiendo ayuda y colaborando.
 
Un cojo y un ciego iban paseando juntos cuando llegaron a la orilla de un río que tenían que cruzar. Ante esta dificultad se pararon y dijo el cojo al ciego:
 
– Aquí hay un cruce bastante bueno, pero no se si podré cruzarlo con mi única pierna.
 
– Yo lo pasaría si pudiese ver -contestó el ciego- pero me da miedo resbalar. ¿Qué podemos hacer?
 
– ¡Tengo una idea! -exclamó el cojo-. Nos ayudaremos mutuamente, tus piernas serán mi sostén y mi vista nuestra guía. De esta forma cruzaremos el río.
 
Dicho y hecho, el cojo se acomodó sobre los hombros del ciego y ambos alcanzaron de forma segura la otra parte del río, siguiendo felices su camino.
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