whaap

 

 

WhatsApp es una empresa pequeña, con sólo 50 empleados. No obstante, ha logrado crecer enormemente y generar grandes beneficios.

Podemos aprender muchas lecciones de los fundadores de esta aplicación.

Pensar en grande, una de las claves.

Jan Koum, uno de los creadores de WhatsApp, afirma que cuando compró su primer iPhone vio en él una gran oportunidad en el mundo de las aplicaciones a través de la App Store. Así pues, junto a Brian Acton, desarrollaron un servicio de mensajería instantánea destinado a los smartphones o teléfonos inteligentes, ya que veían el auge que estaban teniendo estos dispositivos, los cuales cada vez salían al mercado con precios más asequibles y por lo tanto, cada vez crecían más el número de usuarios.

Una vez desarrollado ese nuevo servicio, los fundadores vieron como poco a poco se fueron sumando cada vez más usuarios hasta llegar a los más de 450 millones de personas de todo el mundo que a día de hoy utilizan la aplicación.

Además, el primer año de uso es gratuito, y después, menos de 1 euro anual.

La clave del éxito de un negocio está en pensar en grande desde el principio, pero tener claro que hay que empezar poco a poco.

WhatsApp no ha gastado nada en publicidad. El gran éxito de su producto se debe al boca a boca, una manera de publicidad muy eficaz.

La perseverancia es fundamental.

Cuando se inicia un nuevo negocio no se puede saber con total seguridad si se tendrá éxito. Es más, las posibilidades de fracasar son incluso mayores a las del éxito.

Brian Acton, cofundador de WhatsApp fue rechazado en puestos de trabajo para grandes compañías como Twitter o Facebook, sin embargo no perdió la esperanza y según comenta siempre mantuvo una mentalidad positiva. Así pues, se decidió a emprender su propio negocio junto a Jan Koum, momento en el que surgió WhatsApp.

Los fundadores de WhatsApp animan a las personas a buscar el éxito en el mundo de los negocios, ya que no siempre se encuentra el éxito de la manera que esperamos, por lo que no se debe perder la esperanza ni rendirse.

 

Vota este artículo